Tecnología
al servicio de la Nueva Evangelización
Eduardo
Regal Villa
Una
cultura de fuertes valores éticos, morales y religiosos
se manifestará en sus diferentes expresiones; una de ellas,
como se viene enunciando es la tecnología. Sin embargo,
como mencionara claramente el Papa Pablo VI, «la ruptura
entre Evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nuestro
tiempo, como lo fue también en otras épocas. De
allí -sigue el Papa- que hay que hacer todos los esfuerzos
con vistas a una generosa evangelización de la cultura,
o más exactamente de las culturas. Éstas deben
ser regeneradas por el encuentro con la Buena Nueva. Pero este
encuentro no se llevará a cabo si la Buena Nueva no es
proclamada».
¡Qué oportuno
programa para nuestros días! Los nuevos medios digitales
pueden ser los «nuevos areópagos» de nuestros
días, desde los cuales proclamar la Buena Nueva. Pero
así como es oportuno el programa, lo es también
el diagnóstico. No es difícil constatar, que las
nuevas tecnologías manifiestan, a veces grotescamente,
esa ruptura entre el Evangelio y la cultura. Muchas veces, en
vez de proclamar una verdadera «cultura de vida»,
las nuevas tecnologías difunden las lacerantes heridas
de una «anticultura de muerte».
Así pues,
una recta utilización de las nuevas tecnologías
puede enmarcarse en la dimensión de la evangelización
de la cultura en una doble dinámica. Por un lado en cuanto
al esfuerzo por iluminar desde el Evangelio las diversas realidades
de las nuevas tecnologías y por otro, en utilizar los
recursos ofrecidos por estas nuevas tecnologías al servicio
del anuncio evangelizador. Una Nueva Evangelización, «nueva
en su ardor, en sus métodos, en su expresión».
Ambas dimensiones
se presentan en nuestros días como tareas con carácter
de urgencia. Por una parte, la Iglesia debe trabajar incansablemente
por hacer sentir con fuerza su presencia evangelizadora en el
universo de las nuevas tecnologías, comunicando en forma
decididamente activa y creativa, la reconciliación que
nos ofrece el Señor Jesús y sus consecuencias morales,
sociales y culturales. Por otra, hacer uso de los muchísimos
recursos que ofrecen las nuevas tecnologías, tal como
propusieron los obispos latinoamericanos reunidos en Santo Domingo
cuando señalaron que «es hoy imprescindible usar
la informática para optimizar nuestros recursos evangelizadores».
En este sentido
la Iglesia viene realizando algunos esfuerzos significativos.
En América del Norte y en Europa el avance es mayor que
en América Latina, a pesar de que allí está el
mayor número de católicos del mundo. Sin embargo,
recogiendo las numerosas iniciativas de la reciente Asamblea
Especial del Sínodo de los Obispos para América,
en América Latina ya se vienen desarrollando importantes
avances de servicio eclesial a través de las nuevas tecnologías.
Considerando
la magnitud de la tarea y de los recursos a nuestro alcance,
estos pioneros intentos son todavía pequeños. Lo
que queda claro es que ya no se puede ignorar o prescindir de
estas nuevas tecnologías y su influencia en el ser humano
y en su cultura. El Pueblo de Dios está llamado a desempeñar
en el mundo la misión que le ha confiado el Señor.
Desde la Verdad que custodia y transmite la Iglesia debe discernir
lo que es bueno y alentar todas aquellas iniciativas que pongan
las nuevas tecnologías al servicio del ser humano y del
anuncio de la Buena Nueva.
Tomado de:
Regal V., Eduardo, Las
nuevas tecnologías y sus efectos prácticos en la
identidad personal y comunitaria, en la vida religiosa y social,
Ponencia presentada en el Congreso Internacional "Newtech
98 Nuevas Tecnologías y Persona Humana, Comunicando la
Fe en el Nuevo Milenio", Denver, 25-28 de marzo de 1998.
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