Ética y Comunicaciones Sociales
Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales
A continuación le presentamos algunos fragmentos del documento
del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales:
6.
La Instrucción Pastoral sobre las comunicaciones sociales
Communio et progressio, en continuidad con la Constitución
Pastoral del Concilio sobre la Iglesia en el mundo actual, Gaudium
et spes (17),
subraya que los medios de comunicación
están llamados a servir a la dignidad humana, ayudando
a la gente a vivir bien y a actuar como personas en comunidad.
Los medios de comunicación realizan esa misión
impulsando a los hombres y mujeres a ser conscientes de su dignidad,
a comprender los pensamientos y sentimientos de los demás,
a cultivar un sentido de responsabilidad mutua, y a crecer en
la libertad personal, en el respeto a la libertad de los demás
y en la capacidad de diálogo.
La
comunicación social tiene un inmenso poder para promover
la felicidad del hombre y su realización. Sin pretender
dar más que una visión de conjunto, presentamos
aquí, como hemos hecho en otro documento (18), algunos beneficios
económicos, políticos, culturales, educativos y
religiosos.
7.
Económicos. El mercado no es una norma de moralidad o
una fuente de valores morales, y se puede abusar de la economía
de mercado; pero el mercado puede servir a la persona (19), y los
medios de comunicación
desempeñan un papel indispensable en una economía
de mercado. La comunicación social sostiene los negocios
y el comercio, contribuye a estimular el progreso económico,
el empleo y la prosperidad, promueve mejoras en la calidad de
los bienes y servicios existentes y el desarrollo de otros nuevos,
fomenta la competencia responsable con vistas al interés
público, y permite que la gente haga opciones informadas,
dándole a conocer la disponibilidad y las características
de los productos.
En
resumen, los complejos sistemas económicos nacionales
e internacionales actuales no podrían funcionar sin los
medios de comunicación. Si se prescindiera de ellos se
derrumbarían las estructuras económicas fundamentales,
con gran perjuicio para numerosas personas y para la sociedad.
8.
Políticos. La comunicación social beneficia a la
sociedad, facilitando la participación informada de los
ciudadanos en los procesos políticos. Los medios de comunicación
unen a la gente en la búsqueda de propósitos y
objetivos comunes, ayudándoles así a formar y apoyar
auténticas comunidades políticas.
Los
medios de comunicación son indispensables en las sociedades
democráticas actuales. Proporcionan información
sobre cuestiones y hechos, sobre funcionarios y candidatos a
cargos públicos. Permiten que los líderes se comuniquen
rápida y directamente con el público sobre asuntos
urgentes. Son importantes instrumentos de responsabilidad, llamando
la atención sobre la incompetencia, la corrupción
y los abusos de confianza, a la vez que ponen de relieve los
casos de competencia, espíritu cívico y cumplimiento
del deber.
9.
Culturales. Los medios de comunicación social facilitan
el acceso de la gente a la literatura, al teatro, a la música
y al arte, que de otro modo serían inasequibles para ella,
y promueven así un desarrollo humano respetuoso del conocimiento,
la sabiduría y la belleza. No hablamos sólo de
representaciones de obras clásicas y de los frutos de
la erudición, sino también de espectáculos
populares sanos y de información útil que reúne
a las familias, ayuda a la gente a resolver los problemas diarios,
eleva el espíritu de las personas enfermas, solas y ancianas,
y alivia el tedio de la vida.
Los
medios de comunicación también hacen posible que
los grupos étnicos se estimen y celebren sus tradiciones
culturales, compartiéndolas con los demás y transmitiéndolas
a las nuevas generaciones. En particular introducen a los niños
y a los jóvenes en su patrimonio cultural. Los comunicadores,
como los artistas, sirven al bien común preservando y
enriqueciendo el patrimonio cultural de las naciones y los pueblos (20).
10.
Educativos. Los medios de comunicación son importantes
instrumentos de educación en diferentes ámbitos,
desde la escuela hasta el lugar de trabajo, y en muchas etapas
de la vida. Los niños que son iniciados en los rudimentos
de la lectura y las matemáticas; los jóvenes que
procuran realizar su formación vocacional o quieren conseguir
títulos de estudio; y los ancianos que quieren aprender
nuevas cosas en sus últimos años: éstos,
como muchos otros, gracias a los medios de comunicación,
tienen acceso a un rico y creciente tesoro de recursos educativos.
Los
medios de comunicación son instrumentos educativos normales
en muchas aulas. Y, más allá de las paredes del
aula, los medios de comunicación, incluida Internet, superan
las barreras de la distancia y el aislamiento, ofreciendo la
oportunidad de aprender a pobladores de áreas remotas,
a los religiosos en conventos, a las personas obligadas a permanecer
en su hogar, a los detenidos, y a muchos otros.
11.
Religiosos. La vida religiosa de mucha gente se enriquece mucho
gracias a los medios de comunicación, que transmiten noticias
e información de acontecimientos, ideas y personalidades
del ámbito religioso, y sirven como vehículos para
la evangelización y la catequesis. Diariamente proporcionan
inspiración, aliento y oportunidades de participar en
funciones litúrgicas a personas obligadas a permanecer
en sus hogares o en instituciones.
A
veces los medios de comunicación también contribuyen
de un modo extraordinario al enriquecimiento espiritual de las
personas. Por ejemplo, es incontable en todo el mundo el número
de personas que ven y, en cierto sentido, participan en importantes
acontecimientos de la vida de la Iglesia televisados regularmente
por satélite desde Roma. Y a lo largo de los años
los medios de comunicación han llevado las palabras y
las imágenes de las visitas pastorales del Santo Padre
a miles de millones de personas.
12.
En todos estos ámbitos --económico, político,
cultural, educativo y religioso--, y en otros más, los
medios de comunicación pueden usarse para construir y
apoyar a la comunidad humana. En efecto, toda comunicación
debe estar abierta a la comunión entre las personas.
« Para
llegar a ser verdaderamente hermanos y hermanas es necesario
conocerse. Para conocerse es muy importante comunicarse cada
vez de forma más amplia y profunda » (21).
La comunicación que sirve genuinamente a la comunidad « lleva
consigo algo más que la sola manifestación de ideas
o expresión de sentimientos. Según su más íntima
naturaleza es una entrega de sí mismo por amor » (22).
Este
tipo de comunicación busca el bienestar y la realización
de los miembros de la comunidad dentro del respeto al bien común
de todos. Pero para discernir este bien común se requieren
la consulta y el diálogo. Por esta razón, es imprescindible
que las partes implicadas en la comunicación social se
comprometan en dicho diálogo y acepten la verdad sobre
lo que es bueno. De este modo los medios de comunicación
pueden cumplir su deber de « atestiguar la verdad sobre
la vida, sobre la dignidad humana, sobre el verdadero sentido
de nuestra libertad y mutua interdependencia» (23).
Notas
17. Cf. nn. 30-31. [Regresar]
18. Cf. Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Ética en la publicidad, 4-8. [Regresar]
19. Cf. Centesimus annus, 34. [Regresar]
20. Cf. Juan Pablo II, Carta a los artistas, 4. [Regresar]
21. Congregación para los Institutos
de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, Vida
fraterna en comunidad, 29. [Regresar]
22. Communio et progressio, 11: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 6 de junio de 1971, p. 3. [Regresar]
23. S.S. Juan Pablo II, Mensaje para la XXXIII Jornada mundial de las comunicaciones sociales de 1999, n. 2. [Regresar]
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